
Casi 1500 plantas de laurel componen este tupido laberinto. En el centro del mismo hay unos bancos y árbol de júpiter, que da flores rosas en el verano. Éste árbol puede usarse de referencia si nos perdemos, así como el sonido de una fuente que hay justo a la salida.
En 1936 un avión realizó aquí un aterrizaje forzoso, destrozando por completo lo que quedaba del laberinto. Durante años esta zona quedo como un solar abandonado. Afortunadamente en 1974 el ayuntamiento de Madrid compró los terrenos para restaurar los Jardines de El Capricho, y en 1987 se replantó el laberinto siguiendo el diseño original, gracias a que se habían encontrado los planos originales de 1870.
❌ Actualmente su acceso no está permitido, solo puede verse desde una terraza superior.
Un laberinto verdaderamente largo
No está hecho solo para “hacer bonito”, si te fijas en el plano en el punto central, e intentas salir del laberinto, fíjate que incluso aunque supieras el camino, tendrías que dar muchas vueltas… ¡pues imagina estar dentro sin ver el plano desde arriba! podrías pasar realmente mucho tiempo.
